La alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra, y la consejera de Desarrollo Económico e Innovación, Leonor González Menorca, han firmado esta mañana un convenio de colaboración para llevar a cabo obras de limpieza y consolidación del recinto de entrada al yacimiento arqueológico del Monte Cantabria y divulgar sus valores como Bien de Interés Cultural.

Como ha señalado la alcaldesa, “el Ayuntamiento y el Gobierno de La Rioja aúnan esfuerzos en la que será la primera actuación de esta envergadura que en la historia de esta ciudad se acometerá en el Monte Cantabria, uno de nuestros enclaves más destacados desde el punto de vista histórico y patrimonial”. El importe, 250.000 euros, será financiado a partes iguales por ambas administraciones, cubriendo la primera fase de un proyecto redactado por técnicos municipales, con el visto bueno de la Dirección General de Cultura y Turismo del Gobierno riojano, y que concretamente interviene sobre el que es el acceso al yacimiento. En la Junta de Gobierno de esta mañana, además del convenio, se ha aprobado también la licitación de las obras por la cantidad referida.

Por su parte, Leonor González Menorca ha explicado que la conservación y recuperación del patrimonio histórico artístico es uno de los objetivos prioritarios del Gobierno de La Rioja “que cada año realiza un importante esfuerzo presupuestario”. Concretamente, en 2018 el Ejecutivo regional destinará un total de 3,4 millones de euros al patrimonio histórico y artístico para llevar a cabo diferentes intervenciones, entre las que se incluye la actuación en el Monte Cantabria, cuyo convenio firmamos hoy.

Las obras de limpieza permitirán un levantamiento geométrico exacto de las construcciones existentes en su estado actual, para posteriormente acondicionar un sistema que mejore el drenaje de las aguas pluviales en los recintos en los que se encuentran los elementos constructivos de interés y efectuar la consolidación de los más representativos localizados en las excavaciones realizadas en el recinto de entrada y adecuar sus acabados para su correcta divulgación.

Diferenciando por elementos, se proyectan las siguientes actuaciones:

En los parámetros de la muralla y muros interiores: Excavación, documentación y consolidación de los restos localizados; consolidación de los lienzos de muralla y muros interiores; reconstrucción de los parámetros derruidos; reconstrucción de muros a nivel apropiado para la divulgación del yacimiento; retacado y consolidación de juntas de los paramentos; consolidación de la superficie en la coronación de la muralla: lienzos y cubos; drenaje superior, recogida y canalización de aguas al exterior del yacimiento.

En las habitaciones excavadas en el recinto de entrada: limpieza y colmatación de los espacios excavados; consolidación de estructuras vistas; tratamiento de superficies y drenaje de las aguas de lluvia.

En el recinto general del yacimiento: levantamientos geométricos exactos del ámbito de la actuación; estudios petrológicos para la caracterización del material existente; vallado, señalización y limitación de accesos al yacimiento; memoria final arqueológica detallando la intervención realizada.

En total se actuará sobre 1.400 metros cuadrados, 300 de ellos ocupados por la muralla (que tiene una anchura media de 2 metros), 450 de zonas de extramuros y 650 de superficie del recinto intramuros. El plazo de ejecución se calcula en cuatro meses.

Como ha señalado la alcaldesa, “cumplimos con el compromiso que adquirimos con los logroñeses de recuperar este enclave declarado BIC y en el que se encuentran las claves de nuestro origen como ciudad. De ahí que en paralelo a su recuperación, que se irá ejecutando por fases, llevaremos también a cabo un trabajo de divulgación de sus valores arqueológicos”.

Emplazamiento y situación

El Monte Cantabria está situado en la orilla izquierda del Ebro y alberga este yacimiento arqueológico que es conocido desde antiguo y centro de atención de los eruditos desde el siglo XVII. Los restos más notables se corresponden con un recinto fortificado medieval, que se superpone a un asentamiento de época celtibérica. El yacimiento ha sido objeto de diversas intervenciones arqueológicas, que van desde prospecciones en toda la superficie a excavaciones arqueológicas centradas en el recinto fortificado. La explotación del cerro como gravera en los años 70 y anteriores produjo la destrucción parcial del yacimiento, que también se vio afectado por la plantación de un viñedo en el extremo norte y por la colocación de un punto geodésico sobre uno de los cubos de la fortificación.

La zona ha padecido los efectos de la erosión provocada por el agua de lluvia en combinación del resto de agentes atmosféricos. Además, las superficies excavadas se encuentran cubiertas de vegetación y también se ha registrado algún acto vandálico.

Además de lo que constituye el yacimiento arqueológico constatado (de 19.521 metros cuadrados), el área de delimitación del yacimiento del Monte Cantabria -según se indica en la declaración como Bien de Interés Cultural que tuvo lugar en 2012- consta también de una zona de presunción arqueológica (247.603 metros cuadrados) entre la cumbre y la ladera suroeste y un entorno de protección (378.235 metros cuadrados) que ocupa las laderas en las que se ubican las denominadas “Cuevas del Monte Cantabria”, protegidas por el inventario arqueológico del término municipal.