Happy Santa: vejez y debilidad

La población portuguesa ha disminuido desde 2010. En la actualidad, se estima que hay 10,3 millones de habitantes, concentrados en las zonas urbanas y costeras, formados por una mayoría de ancianos y una minoría de jóvenes. Parece que el 21% de los portugueses tienen más de 65 años y solo el 14% tienen menos de 15 años. El número de personas mayores de 75 años es de aproximadamente un millón, la mayoría de las cuales son mujeres.

El concepto de astenia es consensual y el contexto clínico parece prevalecer, abarcando los dominios físico, psicológico y social. El síndrome de deterioro del anciano es ampliamente conocido por explicar las diferencias en los riesgos para la salud y por caracterizar a los adultos mayores, con el objetivo de brindar una atención personalizada.

La astenia es prevalente entre los ancianos, afectando al 10% de la población general y al 80% de los ancianos en el contexto de cuidados de larga duración. Los adultos mayores de 85 años que recurren a hospitales y servicios de emergencia representan una prevalencia de vulnerabilidad del 50 al 80%, siendo responsable de un peso significativo en la demanda de atención en los servicios de salud.

El síndrome asténico es una entidad clínica dinámica caracterizada por una disminución de las reservas fisiológicas del cuerpo humano, una disminución de la resistencia a las enfermedades y una mayor sensibilidad a los fármacos, lo que es perjudicial para el funcionamiento del organismo. Se reconoce por síntomas como pérdida de peso, fatiga, astenia, pérdida de apetito, inmovilidad, disminución del tono muscular, inestabilidad postural y disminución de la actividad física. Los signos a buscar son: pérdida de función orgánica, cambios en la marcha y el equilibrio, desnutrición, deshidratación, atrofia muscular, reflejos disminuidos, marcha lenta, riesgo de caídas, osteoporosis, sarcopenia, dermatitis y déficits cognitivos.

La relación entre vejez y debilidad va de la mano, porque la principal causa de la debilidad, además de la influencia de la familia, es la vejez. El estilo de vida, la falta de ejercicio físico y una nutrición adecuada rica en vitaminas, proteínas, leucina y omega 3 juega un papel importante en el envejecimiento exitoso.

La participación activa de la familia y los cuidadores puede ser crucial para prevenir y detectar los primeros síntomas, como aumento de la fatiga, marcha lenta, pérdida de peso involuntaria, dificultad para salir de casa y subir escaleras, limitar otras actividades de la vida diaria, como preparar comidas, ir de compras, baños, incontinencia, cambios en la memoria y el pensamiento, cambios en la visión y la audición, cambios en la comprensión del aprendizaje y el sueño, depresión.

Mario Pinto
Médico General y Medicina Familiar del Hospital Santa Isabel
Geriatra del Hospital Santa Isabel

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Rocío Volante

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